viernes, 9 de abril de 2010

153º paso - III Expedición Ajalbici (Algete-Daganzo)

Hoy pongo fin a la trilogía de Expedición Ajalbici, pero promete continuar la saga, y no voy a hacer precuelas como hacen otros, si acaso, el que quiera leer la trilogía anterior que visite estos pasos.

Esta tarde he salido algo disgustado del colegio por una metedura de pata, he estado dandole vueltas a la cabeza un rato y después de una llamada he ido a despejarme dando pedales por estos caminos perdidos de dios (Baco). He salido más tarde de lo que quería en un principio, pero con tiempo suficiente para dar una buena vuelta. Asi que he tirado dirección Daganzo, por donde me perdí en el episodio I, lo bueno es que ya me habían avisado por donde tenía que ir y así lo hice, continué por la carretera unos metros hasta encontrar de nuevo el camino. Una vez en él se veía claramente, en el primer desvío, cual me llevaba a Daganzo, pero al parecerme muy corto tiré para el lado contrario. Pensaba que llegaría a un pueblo de estos que todavía no conozco, cuando de repente me he encontrado a bastante gente paseando, he llegado al cementerio y he entrado en el pueblo, donde hay un colegio y este cartel.

Acababa de llegar a Algete, asi que date la vuelta y vete (otra de esas rimas cutres). Y he vuelto por el mismo camino con la intención de volver a Ajalvir, o incluso llegar a Daganzo. En la fuente de 4 caminos, la única que hay en kilometros a la redonda, me he encontrado con Domingo, un ciclista de unos 60 años, con una barba como la de Fidel y la equipación del Decathlon. Me he unido corriendo a él porque iba en mi dirección y ya he entablado conversación, o lo que es lo mismo, le he cansado a preguntas: ¿El camino por el qué usted venía, a donde llega? ¿Ese camino donde va? El hombre ya me ha dicho que en Algete hay un centro cultural donde venden un libro de rutas de la zona, asi que me tocará hacerme con uno...

Daba la casualidad que el hombre iba también a Daganzo, pero por un lado un pelín más largo del que yo "conocía", asi que he seguido de chacarra con él hasta llegar al pueblo. Una vez allí él se ha desviado a Alalpardo, y ganas me han dado de seguirle, pero se me hacía tarde y, después de preguntar a unos paisanos de nuevo, he vuelto a casa por el camino que yo "conocía" (lo pongo entre comillas, porque realmente no tenía ni idea.

Hoy he vuelto a hacer 23 kilometros, esta vez en poco más de una hora y cuarto. La verdad es que el terreno, comparado con el del Losar, es muy llano; lo malo es que no hay ni una sombra, pero lo bueno es que no hay ningún perro, y si me los cruzo van con correa. Además al llegar a casa, he recibido otra llamada y el asunto del trabajo parece solucionado, asi es que (como diría algún losareño) solo me queda descansar cuerpo y mente, aunque mañan toca ir a la universidad de nuevo.

1 comentario:

Nuria dijo...

Chico, qué frenesí el tuyo!!!! A este ritmo, te vas a conocer toda la zona en dos días!